No grites las características, habla de los beneficios.

Cada vez que veo a un vendedor repetir las características de un producto e insistir en ellas -por desgracia, es algo que veo frecuentemente-, me desespero.

El mundo ha cambiado, antes la información era asimétrica en el sentido en que el vendedor poseía mucha más información que el comprador, por lo que la transmisión de dicho conocimiento podía tener algún valor. Para Daniel Pink en «Vender es humano»   de aquí surge la manipulación y mala imagen que la sociedad tiene de los vendedores. Hoy en día, la información es de libre uso y en muchas ocasiones, el comprador tiene más conocimiento que el vendedor, ya que ha estado investigando en internet el producto en cuestión muy a fondo. Podríamos hablar de información asimétrica, en este caso favorable al comprador.

¿Cómo podemos los vendedores combatir esto?

No hay más remedio que seguir el proceso correcto: interesarnos de verdad por el cliente, hacer preguntas desde el corazón, poner atención a lo que responde y ofrecerle ayuda para que haga la mejor elección … y esta debemos hacerla desde el uso que va a dar al producto, desde el beneficio que le proporcionará su uso, desde la sensación que le proporcionará la utilización del mismo. Para esto son esenciales tres aspectos:

  • Conocimiento específico
  • Conocimiento genérico
  • Capacidad de relación y persuasión

El conocimiento específico es aquel relacionado directamente con el producto y sus alternativas (propias o de la competencia)

El conocimiento genérico es aquel relacionado con el proceso de venta como tal, y que vale para cualquier ventas: cómo preguntar, como acercarse al cliente, cómo dirigir la entrevista de venta, como rebatir objeciones, …

La capacidad de relación y persuasión podría estar incluida en el punto anterior, aunque he preferido separarla ya que es algo que todos los vendedores debemos estar permanentemente entrenando y perfeccionando.

Como reflexión, me gustaría apuntar la importancia que tiene centrarnos en los beneficios del uso del producto y que siempre que citemos una característica la relacionemos con uno de ellos, para lo que necesitamos conocer al cliente y el uso que va a hacer del mismo. No olvidemos la cita de Mario Alonso Puig en Madera de líder: “Cuando las personas compramos cosas, lo que hacemos es comprar la sensación que suponemos que vamos a tener cuando poseamos el objeto en cuestión”.

Santiago Torre – Socio Director de Impulso Coaching de Negocios

¿Tu empresa es como un equipo de benjamines?

Sábado por la mañana, suena el despertador temprano, arriba, a Juan le toca el partido de futbol semanal de su hijo pequeño, que pereza, mira por la ventana, al menos no llueve e incluso parece que el día va a ser agradable, menos mal. Parecía un sábado como otros desde que comenzó el curso, pero en esta ocasión sucedieron cosas diferentes que hicieron que Juan se replanteara algunos aspectos que habían pasado ocultos.

Lo normal es estos casos es compartir tertulia con otros padres y madres con los que te ves habitualmente, pero en esta ocasión uno de los niños acudió con su abuelo porque sus padres se habían escapado de fin de semana (… que tiempos aquellos …) y eso añadía un elemento de novedad a la mañana.

Durante el partido sucedió lo habitual en todos estos casos, comentarios de las jugadas, de los chicos, del entrenador, del árbitro, de los políticos (evitaré reproducir aquí las expresiones que sobre ellos se podían oír), de cómo arreglar el mundo … pero cuando acabó y estaban esperando a que los chicos se cambiaran para volver para casa, el abuelo que iba por primera vez dijo:

“Cómo me alegro de haber venido, que recuerdos”.

“¿Sí?, terció Juan, “¿de cuándo usted venía con sus hijos?”.

“No”, respondió él, “en mi época los padres no íbamos a los partidos, de lo que no me siento orgulloso, pero era así. Me trae recuerdos de una de las empresas en las que trabajé, que, por desgracia cerró, pero de la que guardo un buen recuerdo de cuando iba bien”.

“¿¿????”, cara de sorpresa de Juan que rápidamente detectó su compañero de charla.

“Sí, sucedía lo mismo que hemos visto hoy, bastante desorganización,

–  aquí cada chico corre detrás del balón como se le ocurre, allí cada uno trabajaba de ese modo,

   – hemos visto a un tipo dando voces desesperado intentando organizar un poco todo eso y en mi empresa pasaba lo mismo prácticamente en todos los departamentos,

     –  hoy todos estábamos de acuerdo que la culpa de ir perdiendo era del árbitro, en la empresa a la que me refiero era del director que nunca aparecía,

    –  no he visto en momento alguno que el entrenador reuniera a los chicos y planificara el partido, allí no existían reuniones y si las había era un gallinero (supongo que por eso el entrenador no les ha reunido),

    –  hoy el chico que no estaba en el campo estaba jugando bien en el banquillo con un amigo, bien dando patadas a un balón por ahí atrás, pero no estaba pendiente del juego, en mi empresa cada uno prestaba atención a lo suyo, pero no a lo de los demás …

    –  en mi empresa no existía planificación alguna, ni presupuestaria ni de objetivos de corto, cada día apagábamos un fuego, por lo que me ha dicho un padre en este equipo sucede lo mismo, no se ha planificado la temporada ni las convocatorias, todo se improvisa”.

“Ja, ja, ja …” rió con fuerza Juan “visto así tiene usted mucha razón, nunca se me habría ocurrido hacer esa comparación, pero es cierto que muchas empresas parecen un equipo de fútbol de benjamines en su organización”.

“Sí, lo triste es que este equipo de benjamines irá mejorando con el tiempo y cuando lleguen a juveniles ya verás como estarán mucho más organizados, ya correrán por zonas y cubriéndose unos a otros, se planificará la temporada, el entrenador les reunirá y les explicará cada partido, quien no juegue estará en el banquillo siguiendo el partido, etc,  pero esas empresas a las que te refieres, si sobreviven, en cinco años estarán igual que ahora”.

“Me ha dicho usted que su empresa cerró, ¿no?

“Sí, así es y fue una pena, estaba formada por un grupo de gente muy capaz, muy humano, muy válido y la idea de empresa era buena. Lo cierto es que visto desde hoy fue muy triste y todo por no haber sabido parar a tiempo, detectar desajustes, planificar y corregir aquello, hubiéramos sido una bomba si lo hubiéramos realizado. Yo encontré trabajo rápido y no me puedo quejar, pero hubo personas que lo pasaron muy mal y que su vida empeoró de manera notable”.

“Y realmente, ¿usted cree que aquello hubiera tenido remedio?”

“Sin duda, no teníamos una enfermedad grave, solo desajustes y falta de foco, pero aquello fue degenerando y murió, como otras muchas más”.

Aquella conversación le dejó a Juan una mezcla extraña de preocupación y optimismo. Por un lado le hizo pensar que su empresa era un poco como el equipo de futbol de su hijo, pero por otro se percató de que con las herramientas adecuadas podía evolucionar hacia ese equipo de juveniles, organizado, eficiente y eficaz.

Cuando jugaban en casa, habitualmente los padres iban con los chicos a tomar un aperitivo en lo que denominaban “confraternización del equipo”, aquel día Juan decidió saltarse el protocolo e ir directo a casa, la conversación con Mariano, así se llamaba el abuelo del compañero de su hijo, le había llegado hondo en su interior y quería leer alguno de esos viejos libros de gestión que guardaba en su biblioteca porque el mismo lunes iba a provocar importantes cambios en el departamento que dirigía y tenía que comentarlo con su jefe.

¿Y a ti, la comparativa de Mariano te recuerda algunos aspectos en tu empresa?. Existen muchas que funcionan guiadas por los acontecimientos, sin una planificación clara, sin un destino elegido, sencillamente donde nos lleve el viento, que tarde o temprano es a los acantilados.

Si hay algo que te ha resultado familiar te recomiendo que saques unas horas y las dediques a pensar y decidir el destino que quieres para tu empresa, si puede ser acompañado por un profesional mejor, posteriormente hagas un diagnóstico de disfunciones para evitar que degeneren en enfermedades y comiences a tomar acción cuanto antes, será la mejor inversión en tiempo que puedas hacer para tu negocio, de verdad que funcionar como un equipo juvenil no es tan complejo si pones los medios adecuados y no te imaginas cómo cambia el cuento …

Santiago Torre – Socio Coach Impulso Coaching de Negocios.