TRES HABITOS CLAVE PARA QUE EL TIEMPO NO SE TE ESCAPE

Te invito a que hagas una prueba durante un día; averiguar qué porcentaje de tu tiempo laboral lo has dedicado a cosas que no estaban sujetas a un compromiso temporal menor de una semana (No Urgentes) y que tú mismo habías decidido previa y reflexivamente realizar este día (vamos a presuponer que lo hiciste porque para ti son Importantes).

Si estás por encima del 30% podemos inducir que mantienes un cierto control de tu propio desempeño profesional a medio y largo plazo.

Este porcentaje es una buena aproximación para un ejecutivo o empresario medio. Obviamente no en todos los trabajos es igual; no es lo mismo en el caso de un operario de una línea de montaje que el de un gerente de una gran empresa. En el primero puede ser razonable un 5-10% del tiempo y el segundo quizás es conveniente que supere el 60% del tiempo, pero 30% puede ser una buena aproximación para un ejecutivo o empresario medio.

Un inciso para directivos: “Un empleado que no pueda controlar un porcentaje razonable de su tiempo difícilmente se sentirá responsable y comprometido con sus resultados. Con suerte, lo hará respecto a su esfuerzo y/o dedicación, descargando la responsabilidad de los resultados en su inmediato superior”

Si no llegas a dedicar este 30% de tu tiempo a las cosas Importantes-No Urgentes, es tónica normal que lo achaquemos a circunstancias externas: la situación actual, mi jefe, las reuniones, etc.

¡¡ NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD!!

¡El origen está invariablemente en nuestra propia relación con el tiempo!

El concepto del tiempo (junto con el simbolismo) son los últimos “descubrimientos” del cerebro humano y parece que necesitaremos algunos miles de años más para procesarlos correctamente, mientras tanto no queda otra solución que adquirir determinadas habilidades y hábitos para gestionarlo adecuadamente.

La verdad es que los continuos bombardeos de estímulos a los que estamos sometidos actualmente no favorecen mucho el que nos centremos en el uso de nuestro precioso (por lo escaso y limitado) tiempo… quizás por eso la adopción del método GTD de David Allen supuso un enorme alivio para toda una generación.

Desde entonces las tecnologías han seguido empujando frenéticamente el flujo de información y los métodos de gestión de tiempo (en realidad de actividades) se han ido perfeccionando adaptándose a estas nuevas presiones. Por ejemplo Covey, ZTD, Harada, Mindfullness, etc.

Si tuviese que extraer 3 directrices comunes e importantes de estos sistemas, yo elegiría:

– Ni te fíes de la memoria ni utilices tu cerebro para algo tan tonto como “tener presente” las cosas. ANOTA TODO.

– En un momento de reflexión organízate una agenda temporal y ESFUERZATE EN CUMPLIRLA lo mejor que puedas.

– Haz una cosa detrás de otra y CONCENTRATE EN HACERLA LO MEJOR POSIBLE olvidándote de todo lo demás.

¿Cuáles serían para ti estos 3 hábitos claves?

Cada uno de nosotros tiene unos ladrones de tiempo determinados y por ello debemos hacer hincapié en una u otra cosa pero, de cualquier manera, la adopción de un sistema para la gestión de tus actividades en el tiempo, te hará ser…, sobretodo,…

… ¡¡ MÁS LIBRE!!

Salvador Minguijón

Tu equipo de trabajo se debe asentar sobre…

Quizás es conveniente empezar por el principio; cuando hablo de sentimiento de equipo me refiero al hecho de que un grupo de personas se alegren o se entristezcan de los logros del equipo y/o de los individuales de cada uno de miembros.

La pregunta de la prueba del algodón es “si algún miembro de tu equipo fracasa, los demás ¿se sienten mal?” Si la respuesta es afirmativa tienes un equipo. Si no lo es, lo que tienes es un grupo de colaboradores.

Esta empatía es la que les motiva a estar dispuestos a ayudarse de forma altruista, muy frecuentemente poniendo en ello mayor esfuerzo que si fuese algo que les beneficiase a ellos mismos.

Una segunda pasada de la prueba del algodón es “si algún miembro de tu equipo tiene éxito, los demás ¿se sienten bien?”, donde una respuesta afirmativa mostraría que tu gente tiene un alto grado de madurez.

En la empresa, cuando hablamos de crear un espíritu de trabajo en equipo, lo primero que se nos ocurre es buscar un objetivo, visión, problema, etc. común que nos sirva de elemento de cohesión. Aquí me permito hacer un inciso para recalcar (siempre que hablo de esto, lo hago) lo importante que es resistirnos a la tentación de recurrir a la figura del enemigo común; es manipulativa y tarde o temprano se volverá contra nosotros.

Pero hay algo mucho más fundamental que el elemento de cohesión; los propios miembros sobre los que se asienta el equipo.

En primer lugar, es básico que sean personas equilibradas, con un buen conocimiento y dominio de sus propias emociones y buenos hábitos de trabajo. Nada peor para tu vida y desempeño profesional que estar rodeado de amargados. Las emociones, tanto buenas como malas, no solo se contagian, sino que en un grupo se amplifican como si fuese una epidemia de gripe.

Y en segundo lugar, que sean capaces de empatizar con sus compañeros y, no solo respetar las diferencias motivacionales y de creencias sino ser conscientes de que, al igual que para identificar el volumen necesitamos dos ojos, podemos identificar la realidad tanto mejor cuantos más puntos de vista y más diferentes tengamos. Es decir, un escrupuloso RESPETO y reconocimiento de que la pluralidad de visiones es un tesoro para cada uno de nosotros.

Sobre unos buenos cimientos es fácil construir un equipo, aunque no nos debemos olvidar que nuestro edificio está siempre renovándose y que constantemente deberemos fomentar la madurez de las personas de nuestro equipo para que nuestra base sea más solida y podamos aguantar mejor los avatares que nos esperan.

¿Hay personas sobre las que no se puede construir un equipo? Si, las hay.

¿Cómo las detecto? Aplicando el principio de Henry Ford “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no, siempre tienes razón”. Es decir, salvo excepciones patológicas, la pelota está en tu tejado, puedes hacer equipo con cualquier persona si estás dispuesto a poner toda la carne necesaria en el asador. Si no, más vale que busques otra cimentación porque a la larga esto es lo que va a limitar tu propia capacidad de desarrollo.

¿Y entonces? Conoce y cultiva a tu gente independientemente de cuáles sean tus objetivos. Nada te va a ayudar más a conseguirlos que este proceso continuo.

Te invito a que veas este video “Consigue un equipo eficaz y comprometido con tu empresa.”

Salvador Minguijón.

Planificación, fórmula para el éxito de tu negocio.

Salvador Minguijón compara dos casos de éxito y explica las soluciones de gestión aplicada en cada uno de ellos:

1- Planificación

2- Control

3- Liderazgo

4- Trabajo sistemático

5- Delegación

En Impulso Coaching de Negocios te ayudamos a que definas y alcances tus objetivos empresariales.

ESTO TE LO TIENES QUE MIRAR….

Era la recomendación de un empresario a un colega que había estado todo el verano trabajando frenéticamente.

Y tenía razón; gran parte de nuestra vida discurre entre una paralización o huida ante las cosas que tenemos miedo y un frenesí por las pasiones que nos arrastran. Estas últimas son muy prácticas pero si no las controlamos es muy fácil que no nos lleven en la dirección correcta…

¿Qué sucede cuando tu impulso por desarrollar el negocio supera ampliamente tu motivación por disfrutar de la vida familiar, vacaciones, etc? ¿Y si resulta que esto último es precisamente una de las cosas que más valoras en tu vida?

Pues lo que pasa es que cuando un amigo te dice “esto te lo tienes que mirar” te quedas helado, especialmente cuando te das cuenta de que no te va a resultar fácil cambiar de actitud.

Steve Jobs en su famosa conferencia de Standford nos relataba como, el saber que iba a morir pronto, era la herramienta más importante que había encontrado para tomar las grandes decisiones de su vida; es el patrón que le ayudó a darle a cada cosa su verdadera dimensión.

Jobs era un apasionado por la creatividad y los negocios, el resto de cosas, incluida una de sus hija, estaban en un plano muy inferior. Si no hubiese tenido cáncer y el tiempo necesario para cambiar su relación con el mundo, la imagen que nos hubiese dejado no distaría mucho de la de un obseso de la tecnología y los negocios sin vida privada ni la más mínima empatía.

“Mirártelo” significa exactamente eso, someterte a un examen para identificar cuáles son tus motivaciones, esas cosas que siempre, siempre, haces y, además, lo haces bien, y en qué temas tu motivación es baja, es decir las cosas que postergas o no te preocupas de promover.

Si esto te genera algún problema, el hecho mismo de que seas consciente ya es un primer paso importante. No te engañes, no es nada fácil solucionarlo de raíz, ni mantener una voluntad de hierro que te ayude a controlarlo, pero a través de determinados hábitos y habilidades puedes aprovechar el empuje de tus pasiones sin tener que pagarlo en tu calidad de vida.

Salvador Minguijón (coach de negocios).

Te hundes como Artax o reaccionas. ¿Qué decides?

Artax se queda inmóvil. Se había hundido hasta el vientre. Y no hacía nada por librarse.

El noble, valiente e infatigable caballo de Atreyu se hunde inexorablemente en el fango de la tristeza que rodea a la desesperanza, personalizada en la egocéntrica Morla.

En esta ocasión Artax se llama José Manuel. Durante años ha sido un comercial de éxito pero la crisis, una reorganización de las zonas y cierto cambio en los comportamientos de los clientes le ha sumido en un pozo del que no puede salir. Su energía va hundiéndose cada vez más conforme va aumentando su convencimiento de que él no puede hacer nada por cambiar las cosas; “me ha tocado”, “con 55 tacos ya me dirás que voy a hacer”, “ahora los clientes solo se fijan en el precio”, etc.

José Manuel es un comercial de confianza, fideliza a los clientes porque estos saben que les dará siempre lo mejor que pueda. Por otra parte, a José Manuel le cuesta mucho hacer nuevos clientes, le falta esa garra que tienen los vendedores luchadores. Esta es la razón por la cual le va tan mal, un número considerable de sus clientes fieles ha cerrado o se le han adjudicado a otros comerciales. No le queda otra que hacer nuevos clientes.

Es difícil que aprenda a hacerlo si ni siquiera es consciente de que nunca lo ha hecho especialmente bien. Piensa que el mundo se ha desplomado en su cabeza y, de alguna manera, este estado anímico lo transmite a sus clientes. Se hunde… en la tristeza, una vez perdida toda la esperanza, cada vez más se centra en lo desgraciado que es…

Pero, por supuesto que José Manuel es capaz de encontrar nuevos clientes. No ha necesitado hacerlo en los últimos años pero ahora sí. Las cosas han cambiado y él debe cambiar alguna de sus pautas de trabajo, sus 30 años de bagaje comercial le dan una base muy sólida sobre la que edificar nuevos hábitos y habilidades.

Esta vez Artax está haciendo un verdadero esfuerzo por salir adelante, empieza a recobrar la esperanza y la alegría. Los números empiezan a constatar que su cartera recobra la vida.

Es muy reconfortante; no se trata de un personaje de cuento, es una persona de carne y hueso con una vida como la cualquiera de nosotros que va a tirar para adelante, que no se va a quedar en el camino, postergado porque en algún momento haya sufrido un tropiezo. Todos tropezamos, todos caemos y a todos, alguna vez, nos han ayudado a levantarnos.

Ha habido que mostrarle que algunos de sus compañeros hacen lo que él considera imposible, ayudarle a marcarse pequeñas metas, a dar los primeros pasos pero…..en cuanto empieza a moverse….¡ ya está ! la niebla de la desesperanza desaparece y vemos de nuevo que hay un futuro y que lo construimos nosotros mismos con nuestras decisiones y nuestras acciones.

Salvador Minguijón