NEGOCIACIÓN. LOS CONFLICTOS EN LA EMPRESA.

La negociación se hace imprescindible en el día a día. Es necesario el compromiso de los miembros de una empresa con su trabajo, sus compañeros, su autoridad o con cualquier otra cosa que genere conflictos de intereses que hay que resolver.

JERARQUÍAS Y JEFES:

En las organizaciones fuertemente jerarquizadas el sistema que se emplea para resolver los conflictos es recurrir al jefe. ¡Nada más fácil! ¿verdad? Lo que sucede es que cada jefe puede suportar entre 5 y 10 colaboradores antes de colapsarse, por lo que resulta que necesitas un ejercito de jefes. ¡Muy caro! Y sobre todo ¡Muy ineficaz!

La información no fluye a la misma velocidad que lo hacen las solicitudes de decisión por lo que el jefe tenderá a tomar decisiones de poca calidad.

 

BUROCRÁTICAS Y SISTEMAS:

En las empresas burocráticas se recurre a los sistemas, procedimientos, protocolos o como quiera que les llamen. No ya para los procesos claves sino para muchísimas otras cosas. Ante cada nuevo conflicto generamos un protocolo de actuación. No está mal, si no perdemos el norte y lo que provocamos es una organización rígida.

Para que os hagáis una idea de lo que hablo; los boletines oficiales en España generan 1,2 millones de páginas al año y Alemania solo 5.000. Y…  ¿a qué no adivináis en qué país es más previsible la ley? … ¿y en cual se respeta más? Era fácil ¿verdad?

 

REUNIONES POCO PRODUCTIVAS:

Las hay que caen en la reunionitis. Cada cambio, cada problema difícil, en resumen cada cosa que pueda generar conflicto hay que consensuarlo en equipo. Mejor pasarse por exceso que por defecto… Para los directivos es como si les pidiesen correr los 5.000 metros llevando un corsé; incomodo y poco operativo, pero …  es fácil acostumbrarte a no correr el riesgo de que te acusen de no haber decidido bien.

 

DESARROLLANDO HABILIDADES NEGOCIADORAS:

LNegociación Win-wina cuestión es que la manera correcta de resolver los conflictos es que nuestra gente tenga habilidad para afrontarlos y solucionarlos. La aplicación sostenida de esta habilidad aporta un grado de madurez a la organización que se traduce en un mejor desempeño general.

La negociación o llegar a acuerdos en el trabajo para solucionar conflictos, como todas las habilidades,  se puede aprender. Es cierto que algunas personas parece que las tienen de origen, pero, con más o menos esfuerzo, todos podemos desarrollarlas.

¿Quieres trabajar con tu equipo el desarrollo de esta habilidad?

Contacta con nosotros, podemos ayudarte a CAMBIAR LOS MODELOS DE ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE TU EMPRESA, sin que tengas que dedicar grandes esfuerzos, simplemente apoyando a tu gente para que tengan un mejor desempeño.

Un saludo.

Salvador Minguijón.    salvadorminguijon@impulsocoach.com

Delegación en Zaragoza de Impulso Coaching de Negocios.

Más que socios. ¡Ya casi como hermanos!

¿Amigos?, lo éramos en un principio pero luego…, poco a poco,…

Típicamente aragonés. No es que en otros sitios no se dé, es que aquí es algo curiosamente frecuente.

A algunos de los socios de mi padre y por supuesto, a sus amigos íntimos, yo les he llamado tíos y los he tratado como tales, incluyendo a sus esposas.

Un sentimiento de amistad por encima de los propios intereses que se complementa, lógicamente, con un concepto muy restrictivo de los amigos.

En la empresa, pasar de socios-amigos a amigos íntimos;  de aquí evolucionar a ser como hermanos y, puesto que ser amigo y hermano no siempre es compatible, terminar dejando de ser amigos es algo extremadamente frecuente.

La empresa se convierte en una suerte de empresa familiar aunque adolece de la visión de futuro a largo plazo que caracteriza a estas últimas.

Se rehúyen los puntos de conflicto y no se exigen nada, quedan muchas decisiones pendientes de tomar…., en muchos casos una verdadera pena y amargura.

Yo he detectado dos errores típicos que nos hacen caer en esta espiral, el primero es no priorizar la relación de socio cuando se está en el ámbito de la empresa, los negocios son los negocios y la amistad, familia, etc, es algo diferente, el segundo es la manía que tenemos de buscar consuelo en nuestra pareja comentando los problemas que tenemos con nuestro socio-amigo-pseudohermano. Al principio, efectivamente, te consuela pero cuando llevas años con la misma matraca tu pareja empieza a pensar que eres tonto y/o que tu socio abusa de ti por lo buena persona que eres y esta creencia te la transmite a ti mismo, probablemente porque ambas cosas son un poco ciertas. No importa demasiado, seguiremos viviendo con esto, a esas alturas tu socio será como tu hermano y ya sabemos que a los hermanos les perdonamos todo.

La solución; aprender a ponerse la gorra que corresponda a cada momento, cuando se trata del negocio preferentemente la de socio, cuando se trata de temas personales la de “como hermano” y… sobretodo respetar y fomentar que nuestro “socio-casi-hermano” juegue también (con las mismas reglas) el malabarismo de las gorras.

En el Coaching trabajamos esto confrontando a los clientes con lo que realmente quieren alcanzar y la realidad que están viviendo, nos aseguramos de que cada uno tenga claro la cuota de responsabilidad que debe de asumir en el cambio de relaciones y, sobretodo, nos preocupamos de que esto se traduzca en acciones que estas se mantengan en el tiempo.

¿Quieres saber más? Pulsa AQUI.

Salvador Minguijón