Ventajas y desventajas de la experiencia en los directivos

Acabo de terminar un proyecto y, dentro de las lecciones aprendidas me toca hacer una reflexión sobre las ventajas y desventajas que la experiencia de los directivos participantes ha aportado.

La experiencia conlleva principalmente capacidad para resolver problemas rápidamente. Nos permite echar mano de la memoria procedimental, es decir, sabemos cómo solucionarlo porque ya hemos hecho alguna vez esto mismo o algo muy parecido. Y se hace con la seguridad suficiente como para transmitir la confianza que, en algunos casos, es la clave para que la cosa funcione.

Ligado a eso y como contrapartida, nos aporta una seria dificultad para identificar el problema si no responde al encasillamiento que hemos realizado en una evaluación rápida. Incluso aunque sea muy obvio.

Tampoco es despreciable, especialmente en organizaciones complejas (más matriciales que jerarquizadas) la habilidad política (aquí os pido que hagáis el esfuerzo de eliminar la connotación negativa que solemos ligar a este concepto) entendida como los mecanismos que regulan la toma de decisiones en la organización, por lo que resulta más fácil conseguir los recursos necesarios para hacer las cosas.

La parte negativa de esta habilidad es que se ha “aprendido” que se suelen castigar mucho más los errores que premiar los logros por lo cual la gente con experiencia se vuelve muy cautelosa y pondera en exceso los riesgos que, para su propia carrera, conlleva la toma de decisiones.

También se pueden encontrar con cierta frecuencia conductas “extrañas” que se supone que pueden tener su origen en vivencias desagradables. En muchas ocasiones estos comportamientos son muy difíciles de reconducir y resultan muy perturbadores en las organizaciones.

Los directivos con poca experiencia son muy lentos e inseguros a la hora de decidir porque tienen que pasar por una fase de análisis o de consenso que forzosamente lleva su tiempo. Hoy en día suelen tener bastantes conocimientos, pero les cuesta mucho llevarlos a la práctica porque no visualizan su aplicación.

Lógicamente son muy propensos a colapsarse y sufrir estrés debido a la acumulación de problemas sin resolver.

Con todo y ello, el mayor problema es que en ocasiones “no saben lo que no saben” con lo cual no se les ocurre buscar soluciones o apoyos para enfrentarse a cosas complejas; la gestión de personal y las habilidades políticas suelen estar entre las más críticas porque en estos campos es difícil corregir los errores.

En contrapartida profundizan mucho en el problema y aportan muy buenas soluciones.

En definitiva, un proyecto basado en personas sin experiencia es como un libro en blanco, tiene todo el potencial para ir creando una chapuza o una obra de arte, mientras que con personal con experiencia es bastante fácil predecir cómo acabará la historia y cuánto tiempo va a tardar.

En el proyecto concreto sobre el cual yo estoy recapacitando, la ilusión, la visión y el empuje lo aportaban las personas con experiencia. Curioso ¿verdad? Parece que la creencia generalizada es justamente la contraria. Aunque no estoy seguro de que esto no sea una particularidad de esta empresa …

 

Salvador Minguijon

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