LA HONESTIDAD DEL LÍDER

Al igual que otros muchos mamíferos, el hombre es un animal social que confía su supervivencia en la vida en comunidad.

Pero pertenece al pequeño grupo de mamíferos en los que estas comunidades no son manadas sino que se organizan asignándole roles diferenciados a cada uno de los miembros, y también del todavía más reducido número en los que los comportamientos son transmitidos a través de la educación familiar y prácticamente el único capaz de modificar significativamente estos comportamientos (cultura) de generación en generación.

Esta pequeña comunidad con roles diferenciados y capacidad de adaptar los comportamientos a los requerimientos del grupo es lo que llamamos equipo. Nuestro equipo.

La pertenencia al equipo tiene sobre el individuo un poder embriagador. Multiplica sus emociones y reduce sus miedos. Literalmente; puedes matar o dejarte matar por tu comunidad (equipo), lo vivimos todos los días.

Es como si el sentimiento de equipo estuviera hecho para potenciar el altruismo y compensar así la exagerada capacidad del raciocinio humano, que invariablemente nos llevaría siempre a comportamientos egoístas.

Así que no es de extrañar que la principal característica que se pida a un líder, esta persona en la que en gran manera vamos a depositar nuestra voluntad, sea la honestidad.

Y que el mayor peligro y, por lo tanto reticencias, para integrarnos en un equipo es que nos utilicen; que nos manipulen.

Manipular es muy sencillo, basta con hacer que compartamos pecados, nos imponga un enemigo común o sintamos que tenemos el mismo problema para que el líder manipulador, no por ello malintencionado, se adueñe de nuestra voluntad.

Atención!! No solo de nuestros actos, que por supuesto, sino de nuestra capacidad para discernir entre lo que está bien o mal, lo que nos conviene o no y en definitiva de lo que queremos o no hacer.

La naturaleza es un equilibro de fuerzas y para compensar nuestro impulso por integrarnos en equipos, nos ha dotado también de ciertos antídotos para evitar que puedan abusar de nosotros.

La fidelidad, que nos impide por ejemplo, que podamos disfrutar viendo ganar al Madrid si somos del Barcelona o “sentirnos empresa” si nos “sentimos clase trabajadora”

La desconfianza, ¿hasta qué punto, este equipo, va a devolvernos lo que tan altruistamente le estoy dando y me dejará integrarme como un miembro más?

El escepticismo, ¿creo que esté equipo, con los medios y organización de que dispone, va a alcanzar sus objetivos?

Compatibilidad del proyecto ¿Va este equipo en la dirección en la que yo quiero ir o su objetivo es divergente con mis valores y/o motivadores? ¿Me conformo con simplemente ir acompañado, no importa a dónde?

El líder del equipo es la persona que mantiene al grupo unido en consecución de un objetivo, su responsabilidad es gestionar todas estas fuerzas de atracción-repulsión que condicionan el compromiso de cada uno de los miembros con el equipo.

Solo cabe hacerle consciente de la responsabilidad que asume y pedirle que sea, ante todo, honesto.

 

Salvador Minguijón Pérez.

 

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