Lección de venta minorista en Fantoba

Sábado a última hora de la mañana.

Nosotros también quedamos capturados por el escaparate de Fantoba.

¿Qué tal un merengue compartido para postre ..?

La pequeña tienda está repleta de madrileños de avanzada edad que han entrado buscando la famosa trenza (supongo que de Almudevar, aunque ellos no lo tenían muy claro).

Como la vida está llena de sorpresas, me encuentro asistiendo a una lección magistral de venta minorista.

Las dos dependientas, lejos de sentirse agobiadas, mantienen una alegre charla con los clientes.

Cuando entramos nosotros una de ellas nos acoge con una mirada, un gesto y una sonrisa.

Hablan en voz alta, refrendan y matizan los comentarios de su compañera, y mientras van envolviendo las compras como si se tratase de joyas, nos vamos enterando de que ellos se hacen todo, no entra nada fabricado de fuera, que llevan desde el tiempo de la Maricastaña, que el chocolate lo amasan las mujeres porque aguantan más mientras que el guirlache lo hacían los hombres porque era un trabajo muy enérgico, las diferencias entre las diferentes trenzas, cómo hay que conservarlas, lo que se puede congelar y lo que no, que trabajan 18 personas artesanalmente y que, claro, no hay comparación …

Los madrileños van acopiándose de trenzas, guirlaches, bombones, frutas de Aragón para ellos y para sus amistades, mientras nosotros nos sentimos plenamente integrados porque cada poquito tiempo las dependientas nos dirigen una mirada a la que nosotros contestamos con un pequeño gesto de conformidad.

Cuanto nos toca y pedimos un solitario merengue, la dependienta se lamenta del tiempo que nos ha hecho esperar y del cual nosotros ni nos hemos dado cuenta, nos dice que tiene tres tipos de merengue y nos describe sus sabores. Pero nuestra intención es clara; solo queremos un merengue para los dos.

Mientras nos envuelve el merengue nos regala un par de barras de guirlache en desagravio por el tiempo que hemos esperado, y en la conversación (y entre las miles de cosas de las que se puede hablar en esta tienda) surge algo sobre los Maroni; los suyos no son exactadamente como los franceses, son más un bombón. Sin más, nos ofrece probarlos, pero la verdad es que así, antes de comer, no nos apetece…… y NOS LLEVAMOS UNA CAJITA DE 9 UNIDADES……

¡Qué maestría!

¡Qué contento se queda uno cuando le atienden bien!

¡Qué bien se lo pasaban en el trabajo!

Y

¡Qué rentable para el negocio! Porque…

…cuesta exactamente lo mismo hacerlo bien que hacerlo mal.

Un pensamiento en “Lección de venta minorista en Fantoba

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