Tu equipo de trabajo se debe asentar sobre…

Quizás es conveniente empezar por el principio; cuando hablo de sentimiento de equipo me refiero al hecho de que un grupo de personas se alegren o se entristezcan de los logros del equipo y/o de los individuales de cada uno de miembros.

La pregunta de la prueba del algodón es “si algún miembro de tu equipo fracasa, los demás ¿se sienten mal?” Si la respuesta es afirmativa tienes un equipo. Si no lo es, lo que tienes es un grupo de colaboradores.

Esta empatía es la que les motiva a estar dispuestos a ayudarse de forma altruista, muy frecuentemente poniendo en ello mayor esfuerzo que si fuese algo que les beneficiase a ellos mismos.

Una segunda pasada de la prueba del algodón es “si algún miembro de tu equipo tiene éxito, los demás ¿se sienten bien?”, donde una respuesta afirmativa mostraría que tu gente tiene un alto grado de madurez.

En la empresa, cuando hablamos de crear un espíritu de trabajo en equipo, lo primero que se nos ocurre es buscar un objetivo, visión, problema, etc. común que nos sirva de elemento de cohesión. Aquí me permito hacer un inciso para recalcar (siempre que hablo de esto, lo hago) lo importante que es resistirnos a la tentación de recurrir a la figura del enemigo común; es manipulativa y tarde o temprano se volverá contra nosotros.

Pero hay algo mucho más fundamental que el elemento de cohesión; los propios miembros sobre los que se asienta el equipo.

En primer lugar, es básico que sean personas equilibradas, con un buen conocimiento y dominio de sus propias emociones y buenos hábitos de trabajo. Nada peor para tu vida y desempeño profesional que estar rodeado de amargados. Las emociones, tanto buenas como malas, no solo se contagian, sino que en un grupo se amplifican como si fuese una epidemia de gripe.

Y en segundo lugar, que sean capaces de empatizar con sus compañeros y, no solo respetar las diferencias motivacionales y de creencias sino ser conscientes de que, al igual que para identificar el volumen necesitamos dos ojos, podemos identificar la realidad tanto mejor cuantos más puntos de vista y más diferentes tengamos. Es decir, un escrupuloso RESPETO y reconocimiento de que la pluralidad de visiones es un tesoro para cada uno de nosotros.

Sobre unos buenos cimientos es fácil construir un equipo, aunque no nos debemos olvidar que nuestro edificio está siempre renovándose y que constantemente deberemos fomentar la madurez de las personas de nuestro equipo para que nuestra base sea más solida y podamos aguantar mejor los avatares que nos esperan.

¿Hay personas sobre las que no se puede construir un equipo? Si, las hay.

¿Cómo las detecto? Aplicando el principio de Henry Ford “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no, siempre tienes razón”. Es decir, salvo excepciones patológicas, la pelota está en tu tejado, puedes hacer equipo con cualquier persona si estás dispuesto a poner toda la carne necesaria en el asador. Si no, más vale que busques otra cimentación porque a la larga esto es lo que va a limitar tu propia capacidad de desarrollo.

¿Y entonces? Conoce y cultiva a tu gente independientemente de cuáles sean tus objetivos. Nada te va a ayudar más a conseguirlos que este proceso continuo.

Te invito a que veas este video “Consigue un equipo eficaz y comprometido con tu empresa.”

Salvador Minguijón.

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