Te hundes como Artax o reaccionas. ¿Qué decides?

Artax se queda inmóvil. Se había hundido hasta el vientre. Y no hacía nada por librarse.

El noble, valiente e infatigable caballo de Atreyu se hunde inexorablemente en el fango de la tristeza que rodea a la desesperanza, personalizada en la egocéntrica Morla.

En esta ocasión Artax se llama José Manuel. Durante años ha sido un comercial de éxito pero la crisis, una reorganización de las zonas y cierto cambio en los comportamientos de los clientes le ha sumido en un pozo del que no puede salir. Su energía va hundiéndose cada vez más conforme va aumentando su convencimiento de que él no puede hacer nada por cambiar las cosas; “me ha tocado”, “con 55 tacos ya me dirás que voy a hacer”, “ahora los clientes solo se fijan en el precio”, etc.

José Manuel es un comercial de confianza, fideliza a los clientes porque estos saben que les dará siempre lo mejor que pueda. Por otra parte, a José Manuel le cuesta mucho hacer nuevos clientes, le falta esa garra que tienen los vendedores luchadores. Esta es la razón por la cual le va tan mal, un número considerable de sus clientes fieles ha cerrado o se le han adjudicado a otros comerciales. No le queda otra que hacer nuevos clientes.

Es difícil que aprenda a hacerlo si ni siquiera es consciente de que nunca lo ha hecho especialmente bien. Piensa que el mundo se ha desplomado en su cabeza y, de alguna manera, este estado anímico lo transmite a sus clientes. Se hunde… en la tristeza, una vez perdida toda la esperanza, cada vez más se centra en lo desgraciado que es…

Pero, por supuesto que José Manuel es capaz de encontrar nuevos clientes. No ha necesitado hacerlo en los últimos años pero ahora sí. Las cosas han cambiado y él debe cambiar alguna de sus pautas de trabajo, sus 30 años de bagaje comercial le dan una base muy sólida sobre la que edificar nuevos hábitos y habilidades.

Esta vez Artax está haciendo un verdadero esfuerzo por salir adelante, empieza a recobrar la esperanza y la alegría. Los números empiezan a constatar que su cartera recobra la vida.

Es muy reconfortante; no se trata de un personaje de cuento, es una persona de carne y hueso con una vida como la cualquiera de nosotros que va a tirar para adelante, que no se va a quedar en el camino, postergado porque en algún momento haya sufrido un tropiezo. Todos tropezamos, todos caemos y a todos, alguna vez, nos han ayudado a levantarnos.

Ha habido que mostrarle que algunos de sus compañeros hacen lo que él considera imposible, ayudarle a marcarse pequeñas metas, a dar los primeros pasos pero…..en cuanto empieza a moverse….¡ ya está ! la niebla de la desesperanza desaparece y vemos de nuevo que hay un futuro y que lo construimos nosotros mismos con nuestras decisiones y nuestras acciones.

Salvador Minguijón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s