¿Por qué los directivos somos, a veces, tan h… de p… ?

Siguiendo la políticas marcadas por la empresa el director de una sucursal bancaria coloca los ahorros de un anciano en un fondo a 60 años..

Una empresa de servicios municipales rebaja los salarios de sus trabajadores hasta los 800 €/mes.

El jefe de administración manipula beneficios para poder despedir a sus trabajadores más económicamente.

El empresario utiliza a becarios para la producción con la conciencia de que está “facilitando su integración laboral”

Nos toca sufrir a todos, el sacrificio está correctamente distribuido y merecerá la pena…

Yo y tú, querido lector, haríamos casi seguro lo mismo.

Nuestro propio sentimiento social, que nos hace estar dispuestos a las más altas cotas de altruismo,  nos hace también ser insensibles al sentimiento ajeno cuando pensamos que es por el bien social  (que nos dicta “la autoridad”)… ¿no te lo crees?

Échale un vistazo al experimento Milgram:

¿Cómo nos podemos defender de esta especie de resorte interno que poseemos y siempre hay gente que está dispuesta a disparar en aras de un supuesto bien común?

Difícil pregunta, este mecanismo es el que inexorablemente lleva escribiendo nuestra historia desde hace 300.000 años… y casi seguro que también lo hará con el epitafio.

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