LA MAGIA DE LA PLANIFICACIÓN

-“¿Te imaginas lo que es ponerte unos zapatos dos números menores de tu talla?” me pregunta Carlos mientras me mira fijamente.   Sé que no espera ninguna respuesta, sólo quiere que esté pendiente de lo que me va a decir a continuación.

-“Pues yo he tenido esta misma sensación durante los últimos 3 años y ahora me los acabo de quitar.  Vuelvo a dormir sin pastillas, puedo hablar con mi mujer y mis hijos sin explotar y el ambiente en el trabajo ha cambiado radicalmente. ¡Y esto, a pesar de que todavía no he hecho nada de lo que tengo previsto hacer!”

Carlos tiene una empresa que heredó de su padre junto con una hermana. En un sector en crecimiento y sin grandes ambiciones, el negocio se fue desarrollando lenta pero constantemente por el excelente servicio al cliente que ofrecían.

Pero llegó la crisis y todo se empezó a tambalear, las ventas bajaban, había que ajustar el personal, el ambiente de trabajo se resintió y con ello la atención al cliente. En gran manera Carlos se sentía traicionado por su personal de confianza porque tenía la percepción de que no habían dado el callo cuando era más necesario.

Hasta ahora Carlos se había dedicado a tratar de explicarse por qué  las cosas habían sucedido o estaban sucediendo y a reaccionar como podía para minimizar el impacto negativo que tenían en su actividad: “…hasta que salgamos de la crisis”, “…esta pandilla de …”.

Carlos sospechaba que este camino no le llevaba ya a ninguna parte y que tenía que hacer algo pero nunca sabía por dónde empezar, ¡Había tanto que hacer! ¡Tenía tan poco tiempo! ¡Tenía que meditarlo!

Llevo tres semanas ayudándole a definir sus objetivos y un plan de acciones a corto plazo. Conoce muy bien su negocio y lo que debe hacer. Al dejar de apuntar con la linterna el camino que va dejando atrás y alumbrar para adelante,  la percepción de su posición  cambia radicalmente.  Se siente dueño de la situación, ha visto la puerta de salida y sabe que él es el responsable principal de cómo evolucione su empresa y su vida.

Estoy seguro de que muchos de mis clientes se sentirán aludidos con esta historia. Es una problemática que se repite en más de la mitad de los proyectos que emprendemos en estos momentos.

El tiempo es en estos casos un enemigo inmisericorde, si estás pasando por esta situación debes de enfrentarte al futuro AHORA. Planificar es mucho más fácil de lo que te puedes imaginar y mucho más satisfactorio de lo que puedes creer. Prueba y te convencerás.

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