Más que socios. ¡Ya casi como hermanos!

¿Amigos?, lo éramos en un principio pero luego…, poco a poco,…

Típicamente aragonés. No es que en otros sitios no se dé, es que aquí es algo curiosamente frecuente.

A algunos de los socios de mi padre y por supuesto, a sus amigos íntimos, yo les he llamado tíos y los he tratado como tales, incluyendo a sus esposas.

Un sentimiento de amistad por encima de los propios intereses que se complementa, lógicamente, con un concepto muy restrictivo de los amigos.

En la empresa, pasar de socios-amigos a amigos íntimos;  de aquí evolucionar a ser como hermanos y, puesto que ser amigo y hermano no siempre es compatible, terminar dejando de ser amigos es algo extremadamente frecuente.

La empresa se convierte en una suerte de empresa familiar aunque adolece de la visión de futuro a largo plazo que caracteriza a estas últimas.

Se rehúyen los puntos de conflicto y no se exigen nada, quedan muchas decisiones pendientes de tomar…., en muchos casos una verdadera pena y amargura.

Yo he detectado dos errores típicos que nos hacen caer en esta espiral, el primero es no priorizar la relación de socio cuando se está en el ámbito de la empresa, los negocios son los negocios y la amistad, familia, etc, es algo diferente, el segundo es la manía que tenemos de buscar consuelo en nuestra pareja comentando los problemas que tenemos con nuestro socio-amigo-pseudohermano. Al principio, efectivamente, te consuela pero cuando llevas años con la misma matraca tu pareja empieza a pensar que eres tonto y/o que tu socio abusa de ti por lo buena persona que eres y esta creencia te la transmite a ti mismo, probablemente porque ambas cosas son un poco ciertas. No importa demasiado, seguiremos viviendo con esto, a esas alturas tu socio será como tu hermano y ya sabemos que a los hermanos les perdonamos todo.

La solución; aprender a ponerse la gorra que corresponda a cada momento, cuando se trata del negocio preferentemente la de socio, cuando se trata de temas personales la de “como hermano” y… sobretodo respetar y fomentar que nuestro “socio-casi-hermano” juegue también (con las mismas reglas) el malabarismo de las gorras.

En el Coaching trabajamos esto confrontando a los clientes con lo que realmente quieren alcanzar y la realidad que están viviendo, nos aseguramos de que cada uno tenga claro la cuota de responsabilidad que debe de asumir en el cambio de relaciones y, sobretodo, nos preocupamos de que esto se traduzca en acciones que estas se mantengan en el tiempo.

Salvador Minguijón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s