¡Qué barbaridad!

¡Qué barbaridad!

¿Cuántas veces dices o piensas esto al mes? Ninguna…una…tres…quince…

Mi admirado profesor Adolfo Blanco decía que éste era el principal indicador de obsolescencia mental.

Me explico…

La barbarie es lo contrario de la cultura. En la empresa (como en el resto de organizaciones sociales) entendemos por cultura el conjunto de hábitos y normas asumidos por el grupo.

Con el tiempo, la estabilidad, el acomodo, la edad, etc. vamos ligándonos a esta cultura como si fuese algo invariable que nos garantizase la supervivencia, la seguridad, la comodidad, etc.

Nos preocupamos por mantener rígidamente lo que siempre hemos hecho y si no es suficiente o no obtenemos resultados, entonces lo hacemos ¡MÁS!

Igual que una articulación que no ejercitamos pierde movilidad, nuestra conducta se va haciendo más y más intransigente. Todo lo que no encaja en nuestra cultura nos parece bárbaro y por tanto culpable de nuestros problemas.

Cuando el entorno cambia rápidamente (crisis) si tu respuesta es pensar o decir ¡Qué barbaridad! Tienes todos los números para convertirte en una víctima más de la crisis. Si reaccionas ante los cambios intensificando tus acciones de siempre y aferrándote a tus patrones que funcionaron bien en el pasado, no conseguirás los resultados que esperas. Si no te resignas aun hay esperanza. ¡Cambia de actitud! ¡La actitud es el principal ingrediente del éxito! ¡Y es voluntaria! Ese cambio te llevará a buscar y encontrar nuevas estrategias, a cambiar hábitos improductivos por otros más efectivos, a abrir miras a posibilidades que antes no conocías.

El cambio significa un esfuerzo, salirse de la zona de confort y vencer la inercia pero se hace imprescindible si queremos mejorar nuestros resultados y comenzar un proceso de mejora.

Constantemente comprobamos con el trabajo que realizamos con nuestros clientes como se va produciendo ese cambio. El primer paso es un proceso detallado de análisis de la situación actual, la definición de unos objetivos a alcanzar a medio plazo y las acciones necesarias para conseguirlos. Siempre se puede hacer un mejor uso de los recursos, establecer nuevos controles que nos aportan información útil para planificar las nuevas estrategias.

Queda poco para terminar un año complicado y hacer balance de los resultados, pero todavía hay tiempo de reaccionar y conseguir vislumbrar un futuro más esperanzador.

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